jueves, 11 de febrero de 2010

Los constantanes golpes con mi sangre, las madrugadas en las que en verdad no entiendo nada, solo se que derrochar de sus coartadas incumplidas durante muchos campamentos. Y soy, entre tanto, la que usa camisa y observa las ebriedades con el cuaderno de anotaciones en la mano, mientras sus cuerpos se arrastran por toda la casa, yo los miro como eso que no puedo entender, y me miro a mi, pedazo de cosa amorronada que poco entiende de la escritura, que poco entiende de la vida, porque se la pasa sufriendo por ese otro montón que pocos dicen ver, y que poco existe.
Acabo siendo tan aberrante como ese montón de mierda, y conciente estoy que también doy asco a otros, a los otros que me miran del otro costado.
Esos con sus locuras, yo con mi oscuridad absorbida y mi mal humor constante. Mi cuerpo irritable a la conducta. Conducta, cualquiera que sea, los que beben me dan asco, los que aman me dan asco, los que insultan me dan asco, los que sufren me dan asco, los que juegan me dan asco, me da asco la raza humana. Los que escriben dan asco, yo doy asco, porque soy un montón de mierda, a montones mis palabras asquerosas, sin letras, solo con impulsividad asquerosa de escribir en algo que corrija mi puta forma de escribir, quien me coge, una voz, o dos tal vez.
El vació de los años de humanidad, el rencor por vivir orgullosa de lo que apesta, de lo que daña y mata, bajar los pantalones, coger, una y otra vez durante la noche ebria, desenfundar la ginebra, beber un trago y matar a mano armada, arma blanca y jugosa, que busca sangre del quien no sabe que es la navaja, chupar el árbol debajo de la tierra, comer tierra, mucha tierra, vomitar acido verdoso una vez “enamorados”, vomitar y volver a matar al viviente coleteo de las palomitas maravilladas.
Y ya no son los constantes golpes con mi sangre, son los constantes golpes con la sangre, con el agua, el mar que desconozco, los dientes que desconozco, las muelas que duelen, los dentistas que mueren, los amores que ya no se aman, y hoy se desprecian, y desprecian el arma y al ladrón. Desactivar la memoria, olvidar el dolor y la crianza, el frió y la ausencia de sabanas en invierno. Si, desactivar el corazón, activar las necesidades que se necesitan aun más, y refregarles por la cara las clases sociales, las divisiones por dinero, por terreno, por amor y sentimiento, por cuanta porquería nos mantenemos de pie. Insultemos a las persona, al cuerpo, al alma y a dios si es posible, culpemos al cielo que es inalcanzable, culpemos al sol que nos da mareos, a los científicos fracasados que me hicieron este embarazo, a la madre que nunca le enseño, al padre que bebió, al puto que violo, al cura que violo, al muerto que resucito entre los muertos, a la cibernética, a todo lo que sea ajeno al cuerpo de mierda.
Los llamados de porquería que interrumpen la inspiración ya inspirada, y el odio que se llena de margaritas multicolores para darle un poquito a cada uno, un poquito para vos bichito de luz, un poquito para vos mosquita terrestre, un poquito para vos vicio compartido, un poquito para vos manosear de genitales, un poquito para vos loca linda, un poquito para vos descerebrado, ven a partirme la cabeza, yo recibo las pastillas, acepto la sabia amarga de mis noches donde todo, todo es tan real que da ganas de vaciarse de rencores, dormir, y echarle la culpa a la borrachera, que gracias al espíritu de las polillas no recuerdo.
Yo no soy poeta, no soy palabra. No soy orden ni viento.
Rasgar el poco pudor que quedar, romperlo contra una pirámide egipcia, llenarlo de sapos y jirafas haciendo el amor y teniendo jirafines que comen moscas sagradas. Rompe la línea de la belleza, no despiertes hoy, no comas más mostaza.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Renunciar


Mi tortura estupida no tiene justificacion, tengo el cuerpo escrito con tinta indeleble, y a cada acto grotesco y absurdo, estas me señalan y a gritos logran acabar con lo poco que pude vivir sin prejuicios hacia mi: "logro que su cabeza avanzara, que se expandiera aun mas, comprendio y entendio. Porque no recuerda? Porque no lee lo que usted ha escrito? Porque no lee lo que usted ha pensado?. Que hara?; se perdera con el resto? Y ahora torpe!; idiota!; lo ha cagado todo. "


basta de escuchar esa voz, vivir sin escupirme, sin pisotearme, sin esperar demasiado de mi.
Esto se termino. Renuncio y vuelo con o sin alas.


Sobre lo irreal/Cec dijo: "No estas comprimiendote, te estas cagando a patadas"

martes, 9 de febrero de 2010

Voces desde el estomago que aprendió a almacenar dolores desde el momento de la conciencia y el azar: “Me dieron cuatro paredes, pero ninguna llave que habrá la puerta”.
El valor de levantarse todas las mañanas para verte en la misma casa, donde tu corazón aprendió a separar, el amor por el olor a tostadas y el rencor por el volcar del vino. Ahogarse en unos cuantos cigarrillos y olvidar que haz vivido en soledad, apaciguando el palpitar con unas cuantas manchas amarillas en el calefón del aparato respiratorio.
Ya ningún dolor es tan cruel para azotar mi vida silenciosa, hoy los gritos vociferan en las pequeñas gargantas ansiosas de toxicidad y libertad adolescente. Mis recuerdos en el baúl añejo acumulan nudos de agua en cada célula del inconciente.
La importancia de mi fuerza desintegrada se echa a dormir en la suavidad de las caricias familiares y los trofeos por sorpresa del día a día.
Confusa mi cabeza no incluye nuevamente su existir en los años ´64, mi miedo a la soledad, pero no a la soledad por el no saciar de mis cuestiones con el ente insuficiente, sino a esa soledad donde no hay tal ente, no hay nadie; Solo dos pastillas de Diazepam en una terraza en la cual no morí.
Dichosas tus manos que hoy traen decepciones a tu árbol genealógico, del cual yo debo encargarme de evidenciar las raíces, durante todos estos años sustentando las mentiras de mi corazón engañado, y a través de tu figura esbelta y femenina fantasee con el pastel de manzana y el despertar con tu voz maternal acariciando mis torpes oídos gustosos. Bien yo se que las madrugadas acababan en la espera de tus tacos ruidosos subiendo la escalera.

Escribir por ella, a través de sus aguijones punzantes.

domingo, 7 de febrero de 2010

Rios: Tus ojos mojan el presente mi muñeca olvidada y traen de su sal para ahogarme. Vienes en la tarde, y aunque el sol brille tu corazón se apaga al mencionar la perdida. Entre tanta oscuridad me tocas, me susurras una historia al oido, de tu boca salen los derrames de sangre, de tu boca salen los intentos de suicidio, un arma, unas pastillas, su muerte aun sin vida, y su vida apagada en un aniversario, la madera hoy es tu piel, y la sangre se deposita alli.
Como mi padre comio del deseo prohibido, como te lleno de semen tus sueños. Como los hombres quemaron tu vientre, desperdiciaron el castillo que alguna vez creaste.
Tus niños no te abandonaran... Solo se confundiran una vez mas. Solo una, que evoca el resto del tropiezo.
La Fortaleza: Se caen las cunas del mundo. Ese niño que tanto amas quiere acabar con esa vida, golpea tu estomago, muerde las sabanas. Si amas sus besos y sus pequeñas manos... ¿Como vas a decirle que no?.
Te encierras en las ruinas que yacen muertas en el baño, y lloras... eliges vivir, eliges dar vida. El miedo es poco para usted, el miedo no es excusa. Abandonas la caida, y caminas de la mano de las nubes... Sola.
Con los sueños de la compania proxima, invisibles parecian las charlas que en algun momento esperaste... Cuando nadie te confio en tu fortaleza Usted alimento el arbol esperando construir una familia con el. Hoy la familia somos nosotros.
La culpa: Un frasco que aun sigue en casa.

Una noche en la que los minutos se desprenden con afán de festejo, un conteo en las bocas de las copas mojadas y un volcar de rencores en los manteles blancos.
Inspiración ausente; el despertar en la voz que dicta sus textos en función de seducir las muñecas frías.
Y una vez mas las noches se transformaron en las sombra de las casas temerosas, la luna hiriente renacía para darle vida a tu estomago, llenar de semen la vasija ardiente que ansia el placer de la luminosidad.
En el cuerpo florecen los frutos de la ternura en época festiva, los brazos dejan manchas en el nacimiento del nuevo amor.
Tu cabeza hoy, golpea por no matar.

El sin camino

Voy a morirme en los retazos de sabanas de mi ausencia, voy a morirme dentro del material de mi cocina, voy a hundirme en el fondo del mar con las rocas de todos los días, con el peso de las mañanas, con la saliva de mi cansancio.
Adiós papeles, adiós cariño, adiós mi vida. Nuestras manos saludan al pasaje de almas, alzan sus muñecas en función del real despegue, nadie espera la lucidez el día de hoy.
Nadie espera la vida en sus cuerpos, todas mis almas salieron a volar, por eso mi cuerpo muere… abandona el mundo real, abandona la verde copa, el tronco marchito.
Y mis tantas palomitas me miran en la orilla del vacilante mar, y observan como se pudre mi cuerpo, sienten el olor a desperdicio, el olor a maldad, a boca roja.
Vagar por el sin camino, recorrer el no recorrido. Adiós amor terrenal, alguien va a enamorarse de usted alguna vez, alguien va a amar su no constante. Mi cuerpo de carne se marchita como una triste uva, él quiere irse, impaciencia.
Impaciencia retumbas en mis manos pequeñas. Impaciencia rompes la coraza que se hace llamar cabeza… y sales por la ruptura rumbo al sin camino.

lunes, 1 de febrero de 2010

Alterados en una noche de delirio:




Porquería por excelencia son las palabras. Retroceso constante hacen mis razones en las noches donde el sueño se ausenta, y los pies juegan a ser trampolines de algodón sobre la cama calurosa de verano. ¿Y porque los misterios psicológicos se desvelan a simple presencia? Mi yo, que no es materia esconde lo oscuro, lo irrompible inquietante bajo el manto de la comunicación, de la alegría por el arte visible y de los sentimientos que son lanzados al corazón sin haber sido incitados por el pensamiento y la especulación, es decir; sin que la detención de ademanes se halla llevado a cabo. Estos hacen un espectáculo místico de nuestra masa corporal desquiciada. Desquiciada mi mano que no puede dejar de tocar el suelo. Desquiciados mis ojos que transpiran liquido y acechos escurren la sangre frenética por el contorno árabe (cierre inconcluso de los ojos). El movimiento que se representa en el cuerpo nervioso, se representa en la cabeza, el paraíso de las líneas y objetos simplificados y alterados en una noche de delirio. Contradicción, ir y venir del cabello, andar por el suelo con el ombligo ambicioso de baldosas frías. Izar las alas en función de afirmar el despegue precoz, a usar las piernas. A usar la cabeza, a usar la boca. La razón se ha perdido.

¿Quién ahora es el encargado de justificar? ¿Quien después del delirio? ¿Quien después de un despertar con miedos?

Nadie.